- Dos de cada tres profesionales españoles (66,5%) anteponen la conciliación al desarrollo de carrera y uno de cada 10 señala que un retorno obligatorio a la oficina podría impedirle continuar en su puesto actual
- Los desplazamientos tensionan esa conciliación: solo 1 de cada 4 ocupados en España tarda menos de 20 minutos en llegar al trabajo, mientras que el 22% emplea más de dos horas diarias en los desplazamientos de ida y vuelta
- Alejarse de los principales centros de empleo permite acceder a vivienda más económica: los inmuebles situados a más de 45 minutos pueden ser hasta un 40% más baratos
- El mercado laboral también amplía sus fronteras: en 2025, el 16,5% de los contratos implicó un cambio de provincia y el 11,5% movilidad entre comunidades autónomas, según el SEPE
La conciliación se ha convertido en una prioridad para los profesionales españoles y, en un contexto marcado por las dificultades de acceso a la vivienda, la distancia entre el lugar de residencia y el de trabajo adquiere un peso creciente en las decisiones laborales. Según el Barómetro del Talento 2026 de ManpowerGroup, dos de cada tres trabajadores en España (66,5%) consideran más importante lograr un buen equilibrio entre vida personal y laboral que avanzar en su carrera.
Esta prioridad plantea también un desafío para las empresas. Cuando acceder a una vivienda asequible implica alejarse de los principales polos de actividad, el tiempo dedicado a desplazarse entra de lleno en la ecuación de la conciliación. La ubicación del puesto y la flexibilidad que ofrece la compañía pueden condicionar así su capacidad para atraer y comprometer talento.
Los desplazamientos muestran la dimensión del reto: solo uno de cada cuatro ocupados en España tarda menos de 20 minutos en llegar a su puesto de trabajo, mientras que el 22% dedica más de dos horas diarias a los trayectos de ida y vuelta, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). La vivienda añade una segunda tensión: acceder a precios más asequibles puede exigir ampliar la distancia respecto al empleo.
“El lugar en el que vivimos y el lugar en el que trabajamos son dos decisiones cada vez más conectadas. Los profesionales no valoran únicamente el salario o las oportunidades de desarrollo, sino también el impacto que la ubicación del puesto y los desplazamientos tienen sobre su vida cotidiana. Para las empresas, esto significa entender que la ubicación y la flexibilidad también forman parte de la propuesta de valor con la que compiten por el talento”, señala Carmen Romero, head of People and Culture de ManpowerGroup.
La flexibilidad amplía el mapa del talento
En las grandes áreas urbanas, las estimaciones del sector inmobiliario apuntan a una relación clara entre proximidad y precio: cada minuto que se reduce en el trayecto cotidiano de ida y vuelta al puesto de trabajo puede incrementar entre un 0,5% y un 1,5% el valor de la vivienda. Los inmuebles situados a más de 45 minutos o una hora de los principales centros de actividad pueden ser hasta un 40% más baratos por metro cuadrado.
Para muchos profesionales, acceder a una vivienda más asequible implica, por tanto, asumir trayectos más largos. Es en este equilibrio entre coste, distancia y tiempo donde la flexibilidad laboral introduce una nueva variable.
Según el Barómetro del Talento 2026 de ManpowerGroup, un 7,4% de los profesionales españoles trabaja completamente en remoto, un 8,9% lo hace principalmente a distancia y un 16,9% trabaja en un modelo híbrido. En conjunto, uno de cada tres profesionales dispone de un modelo de trabajo que reduce, en diferente medida, su dependencia diaria del centro de trabajo.
Pero la flexibilidad no es una opción para todos. El 35,4% desempeña funciones que no pueden realizarse a distancia y un 13,1% trabaja completamente de forma presencial pese a que su puesto permitiría trabajar en remoto durante parte del tiempo.
Esta diversidad obliga a ampliar el concepto de flexibilidad más allá del teletrabajo. Allí donde las funciones lo permiten, puede reducir el impacto de la distancia y ampliar el territorio desde el que las empresas atraen talento. Y esta cuestión no afecta únicamente a la captación: el 62,5% de los profesionales afirma que su empresa exige el trabajo presencial y uno de cada diez señala que un retorno obligatorio a la oficina podría impedirle continuar en su puesto actual.
La incidencia es mayor entre los profesionales más jóvenes: alcanza el 16,5% entre la Generación Z y el 10,9% entre los millennials, frente al 8,3% de la Generación X y el 2,8% de los baby boomers.
“No se trata de plantear el teletrabajo como respuesta al problema de la vivienda, sino de entender qué margen de flexibilidad admite cada puesto. Allí donde sea posible, puede ampliar las opciones tanto para las empresas como para los profesionales. Y cuando la presencialidad sea imprescindible, hay otras palancas sobre las que actuar, desde los horarios y los turnos hasta la movilidad y la organización del trabajo”, añade Carmen Romero.
El desajuste de talento obliga a ampliar el radio de búsqueda
La distancia entre profesionales y oportunidades de empleo tampoco se limita a los desplazamientos cotidianos. Los datos del Observatorio de las Ocupaciones del SEPE muestran que la movilidad geográfica laboral crece a mayor ritmo que el conjunto de la contratación.
Durante 2025 se firmaron en España 15,65 millones de contratos, un 1,46% más que el año anterior. Sin embargo, 2,58 millones implicaron un cambio de provincia, un 4,62% más en términos interanuales y el equivalente al 16,56% del total. Otros 1,80 millones supusieron movilidad entre comunidades autónomas, un 5,08% más, hasta representar el 11,57% de las contrataciones.
Esta creciente movilidad cobra especial relevancia en un mercado en el que encontrar los perfiles adecuados sigue siendo uno de los grandes retos empresariales. Según el informe Desajuste de Talento 2026 de ManpowerGroup, el 78% de las empresas españolas reconoce dificultades para cubrir posiciones.
“En un mercado en el que casi ocho de cada diez empresas tienen dificultades para encontrar el talento que necesitan, ampliar el radio de búsqueda se convierte en una necesidad. Profesionales y oportunidades laborales ya no se mueven únicamente en mercados de proximidad y las empresas tienen que adaptarse a esa realidad. Cuando el puesto lo permite, la flexibilidad puede facilitar el acceso a talento que vive en otros territorios; y cuando requiere presencialidad, será necesario trabajar sobre otras medidas que faciliten la movilidad y la conexión entre las personas y las oportunidades de empleo”, concluye Carmen Romero.