El contexto internacional se ha convertido en uno de los principales factores que condicionan la actividad empresarial. La incertidumbre, la volatilidad y el aumento del proteccionismo están redefiniendo las reglas del juego y obligando a las compañías a operar en un entorno cada vez más complejo.
En este escenario, Marta Blanco Quesada, presidenta de la Comisión de Relaciones Internacionales de CEOE, destaca un elemento clave: la confianza. “Necesitamos confianza para generar empleo, y hoy estamos en un contexto de crisis de confianza”, explica. Aun así, subraya el compromiso de las empresas españolas con la creación de empleo, incluso en un entorno adverso.
El impacto, sin embargo, no es homogéneo. Sectores intensivos en energía, transporte o agricultura son especialmente sensibles a las tensiones geopolíticas, mientras que la evolución dependerá en gran medida de la duración de los conflictos y su efecto en variables como la inflación o la inversión.
Ante este escenario, Blanco insiste en la necesidad de actuar en varios frentes: desde la simplificación regulatoria y la reducción de la burocracia hasta el impulso del mercado único europeo o la apertura a nuevos acuerdos comerciales.
En paralelo, las empresas están incorporando nuevas variables en su toma de decisiones. Ya no basta con la eficiencia económica: factores como la resiliencia de las cadenas de suministro, la seguridad económica o la sostenibilidad son cada vez más determinantes.
En definitiva, la geopolítica ha dejado de ser un factor externo para convertirse en un elemento estructural. Adaptarse a esta nueva realidad —marcada por la incertidumbre permanente— será clave para sostener la competitividad y el empleo en los próximos años.