La economía española cerró junio consolidando un crecimiento superior al de la eurozona, apoyado en el empleo, el turismo y el consumo. Las previsiones para 2026 se mantienen en torno al 2,3 %-2,4 %, situando a España entre las economías con mejor comportamiento de Europa.
Sin embargo, el crecimiento muestra signos de estabilización. A los riesgos externos, como la incertidumbre en Oriente Próximo y su impacto potencial sobre la energía, la inflación y las exportaciones, se suman retos internos vinculados a una estructura laboral que sigue apoyándose en fórmulas de flexibilidad. Pese a ello, el empleo y el consumo continúan sosteniendo la actividad económica.