Notas de prensa

Del terreno de juego a la oficina: las 10 habilidades que las empresas buscan y que el deporte entrena

Escrito por ManpowerGroup | 23 julio 2026
  • La comunicación, la adaptabilidad o la gestión del tiempo encabezan la lista de soft skills por las que las empresas están dispuestas a pagar más. Junto a ellas, la resiliencia emerge como una de las habilidades más valiosas que aporta el deporte al desarrollo profesional.

Mientras el Mundial de Fútbol concentra la atención de millones de aficionados y medios de comunicación de todo el mundo, dentro y fuera del terreno de juego se está poniendo de manifiesto una realidad que las empresas conocen cada vez mejor: las habilidades que contribuyen al éxito deportivo son también las que marcan la diferencia en el mercado laboral.

La comunicación, la capacidad para adaptarse a los cambios, el liderazgo o el trabajo en equipo pueden decidir el rumbo de una competición, pero también el de una carrera profesional. De hecho, según el Estudio de Proyección de Empleo de ManpowerGroup para el tercer trimestre de 2026, las organizaciones están dispuestas a pagar más por perfiles que destaquen precisamente en este tipo de competencias.

El informe sitúa la comunicación, colaboración y trabajo en equipo (64%), la adaptabilidad y capacidad de aprendizaje (61%) y la gestión del tiempo y la priorización (60%) entre las habilidades más demandadas por las compañías. Competencias que, más allá de las aulas o los entornos profesionales, se entrenan cada día en campos de fútbol, pistas de baloncesto, piscinas, gimnasios o cualquier otra disciplina deportiva.

Pero si hay una habilidad que atraviesa a todas las demás es la resiliencia. Aunque no figure como una categoría específica en el estudio, representa una de las capacidades más valiosas tanto en el deporte como en el trabajo: la de sobreponerse a los contratiempos, aprender de los errores y seguir avanzando cuando los resultados no acompañan.

Estas son las 10 habilidades que conectan el terreno de juego con el mercado laboral:

1. Resiliencia

Una derrota, una lesión o un resultado inesperado forman parte de cualquier trayectoria deportiva. Aprender a gestionar la frustración, adaptarse a los contratiempos y seguir avanzando pese a las dificultades convierte la resiliencia en una de las habilidades más transferibles al ámbito profesional. Un ejemplo reciente lo encontramos en el arranque de España frente a Cabo Verde. El partido no salió como esperaba la selección, pero el equipo supo mantener la confianza en el trabajo realizado, ajustar lo necesario y seguir adelante.

En el mercado laboral ocurre exactamente lo mismo: la capacidad para recuperarse de los reveses y aprender de ellos es cada vez más valiosa en entornos marcados por el cambio y la incertidumbre.

2. Comunicación, colaboración y trabajo en equipo (64%)

Detrás de una gran jugada suele haber algo más que talento individual: coordinación, confianza y una comunicación constante entre los miembros del equipo. El deporte demuestra que los mejores resultados rara vez son obra de una sola persona. Una realidad que también explica por qué esta es la habilidad más valorada actualmente por las empresas.

3. Adaptabilidad y capacidad de aprendizaje (61%)

Pocas cosas cambian tan rápido como una competición. Una lesión, una expulsión o un rival que modifica su planteamiento obligan a reaccionar sobre la marcha. La capacidad para aprender, reajustar la estrategia y responder con agilidad a escenarios imprevistos es una de las grandes lecciones del deporte y una de las competencias más demandadas por las organizaciones.

4. Gestión del tiempo y priorización (60%)

Compatibilizar entrenamientos, competiciones, estudios, trabajo y vida personal exige organización y disciplina. Desde edades tempranas, el deporte ayuda a desarrollar hábitos relacionados con la planificación, la constancia y la gestión eficiente del tiempo, competencias fundamentales en cualquier entorno profesional.

5. Pensamiento crítico y resolución de problemas (59%)

En apenas unos segundos, un deportista puede verse obligado a interpretar una situación, evaluar distintas opciones y decidir cuál es la mejor respuesta. Esa capacidad para analizar información y actuar bajo presión resulta igualmente valiosa en entornos profesionales cada vez más complejos.

6. Mentoría y formación (57%)

Pocos entornos favorecen tanto el aprendizaje entre iguales como el deporte. Los más experimentados transmiten conocimientos, corrigen errores y ayudan a acelerar la evolución de quienes empiezan. Una dinámica que cada vez cobra más importancia en las organizaciones, donde compartir conocimiento se ha convertido en una ventaja competitiva.

7. Profesionalidad y compromiso (57%)

La mejora deportiva no llega de la noche a la mañana. Requiere constancia, responsabilidad y esfuerzo sostenido en el tiempo. Esos mismos atributos son los que permiten construir una trayectoria profesional sólida y afrontar con éxito los retos de cualquier organización.

8. Liderazgo e influencia social (51%)

Una selección nacional reúne en pocas semanas a deportistas que compiten durante el año en equipos, ciudades e incluso países diferentes. La labor del seleccionador consiste en convertir ese conjunto de individualidades en un proyecto común capaz de competir al máximo nivel.

Ese mismo reto lo afrontan cada día los líderes en las organizaciones: alinear perfiles diversos, generar confianza, impulsar el compromiso y conseguir que el talento individual contribuya a un objetivo colectivo. Por eso el deporte sigue siendo uno de los mejores escenarios para aprender que el liderazgo no consiste en destacar más que los demás, sino en ayudar a que los demás den lo mejor de sí mismos.

9. Conciencia cultural e inclusión (41%)

Los equipos reúnen personas con trayectorias, experiencias y perspectivas diferentes. Aprender a convivir, colaborar y construir objetivos comunes en entornos diversos favorece competencias cada vez más relevantes para unas organizaciones que operan en contextos globales y multiculturales.

10. Competencias digitales (41%)

La transformación digital también ha llegado al deporte. Herramientas de análisis de rendimiento, aplicaciones de seguimiento, tecnología wearable o plataformas de entrenamiento forman ya parte de la rutina de muchos deportistas. El uso cotidiano de estas herramientas favorece una relación natural con la tecnología y el análisis de datos, dos capacidades cada vez más presentes en cualquier profesión.

El deporte enseña mucho más que técnica o rendimiento físico. Cada entrenamiento, competición o reto personal representa una oportunidad para desarrollar habilidades que hoy tienen un impacto directo en la empleabilidad. Porque no todo el mundo llegará a jugar un Mundial, pero cualquiera puede llevarse del deporte las capacidades que hoy marcan la diferencia en el trabajo.