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Se confirma la mejora del mercado laboral español y se acentúa el reto de la empleabilidad



Se confirma la mejora del mercado laboral español y se acentúa el reto de la empleabilidad

Se confirma la mejora del mercado laboral español y se acentúa el reto de la empleabilidad

  • Los sectores con crecimiento de empleo representan ya el 90% de la ocupación.
  • La evolución del empleo muestra, en el cuarto trimestre de 2014, un importante aumento del +2,5% anual.
  • El empleo industrial crece un 4,3% interanual en su segundo trimestre consecutivo, con sus subsectores aumentando por encima del 10%, como es el caso del textil, cuero, madera y corcho, y químico, farmacéutico, del caucho y plásticos. Por su parte, los servicios privados aumentan un 2,7%.
  • El empleo asalariado acumula ya tres trimestres consecutivos de crecimiento, aunque aún se sitúa un 15% por debajo de los niveles de 2007.
  • Los jóvenes, los perfiles con bajo nivel educativo y los trabajadores sin cualificación quedan excluidos de esta mejoría.

Según el 46º Índice ManpowerGroup “La intensificación y la extensión del aumento del empleo”, el mercado laboral español muestra claros signos de mejora, con un avance notable en el empleo y una creciente extensión sectorial de la contratación. La investigación pone de manifiesto que el detalle del crecimiento actual del empleo muestra un perfil del contratado muy definido: hombre, con alto nivel de estudios, asalariado a jornada completa en el sector privado. Así pues, no todos los ciudadanos se han beneficiado de los aumentos en el empleo de los últimos meses, consolidándose la empleabilidad como el gran reto de nuestro futuro más cercano. Los jóvenes y los trabajadores de bajo nivel educativo aún presentan contracciones laborales, al igual que los trabajadores no cualificados. Estas reducciones son, en comparación, mucho menores que las del año anterior, pero reflejan la existencia de un problema de fondo que habrá que solucionar para alcanzar de pleno la salida de la recesión.

Estas son algunas de las principales conclusiones del 46º Índice ManpowerGroup, presentado hoy en Madrid por Engracia Hidalgo, Secretaria de Estado de Empleo, Raúl Grijalba, Presidente Ejecutivo de ManpowerGroup, y Josep Oliver, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona y autor del estudio.

En España hay cerca de tres millones de personas con escasas posibilidades de incorporación en el mercado actual. En este sentido, es responsabilidad de todos los agentes (administraciones públicas, instituciones educativas, tejido empresarial y también de los propios trabajadores) establecer un marco y unos programas específicos que permitan superar los nuevos retos de nuestro mercado laboral, y por ende de nuestra sociedad. En los últimos años, se han sentado las bases para conseguir adecuar las competencias de las personas a las necesidades de las organizaciones pero queda camino por recorrer. Tal y como se confirma en el análisis aportado en este estudio.

Según Raúl Grijalba, Presidente Ejecutivo de ManpowerGroup en España, para conseguir este cambio cualitativo, “es primordial olvidarse de la palabra trabajo y concentrarse en el concepto empleo: mejorar la empleabilidad de las personas, teniendo en cuenta la constante evolución del mercado y de las necesidades de las empresas”. En esta línea y en base a las diferentes investigaciones realizadas por ManpowerGroup para conocer mejor las tendencias en materia de talento, la inversión en empleabilidad debe centrarse tanto en los conocimientos técnicos, siendo los idiomas, las ingenierías y las áreas más científicas los que cobran cada vez más valor, como en las habilidades de las personas, erigiéndose como las prioritarias para las compañías la flexibilidad, la polivalencia y la capacidad de trabajar en un entorno cambiante.

En definitiva, la solución pasa por centrarse en la empleabilidad, vinculada al ciclo de vida laboral de cada persona. Es decir, no se pueden plantear soluciones momentáneas, todo plan debe trabajar por construir una carrera profesional y tener en cuenta actualizaciones y posibles reorientaciones para que las personas puedan tener un empleo a lo largo de toda su vida en activo. Esperar que el tejido empresarial se adapte a las características de los desempleados no es la opción para construir una economía competitiva. Debemos trabajar para que las personas sin trabajo y con poca cualificación obtengan los conocimientos y competencias que demandan las compañías. “Este es ya un reto social y económico urgente que precisa de la implicación de todos” concluye Grijalba.

 

La extensión sectorial de la contratación

Según los resultados analizados en el 46º Índice ManpowerGroup, estudio realizado a partir de los datos del INE, en el último trimestre de 2014 los sectores con crecimiento de empleo representan ya el 90% de la ocupación. Este aumento es muy considerable si se tiene en cuenta que, en el mismo periodo de 2013, sólo el 52% de los sectores aumentaban la contratación. Además, en el último cuarto de 2014 el empleo creció en sectores que incluyen a cerca de 16 millones de trabajadores, es decir, están mejorando las cifras de contratación aquellos sectores que más mano de obra concentran.

El Índice muestra que los sectores más castigados por la recesión son los que presentan un crecimiento de la contratación más acusado, lo que refuerza la hipótesis de solidez de la recuperación. Un claro ejemplo se encuentra en el sector de la industria, que ha visto descender el empleo en un -29,7% desde 2007 y, en los últimos datos obtenidos, avanza por segundo trimestre consecutivo con un incremento del 4,3%.

El aumento que refleja la industria manufacturera es de gran importancia, ya que actualmente ocupa más del 70% del empleo total de la industria. Así, su crecimiento medio ha alcanzado el 7,7% en el último trimestre del año, en comparación con el 3,8% del mismo cuarto del año anterior. Este sector cuenta con crecimientos de empleo en 7 de sus 10 subsectores, llegando a superar el 10% en las industrias del textil, cuero y madera y corcho (+11,6%) y la química, farmacéutica, caucho y plásticos (+10,6%). La industria alimentaria y la del papel y artes gráficas aumentan las contrataciones un +8,1% y un +8,0% respectivamente, mientras que la fabricación de vehículos de motor y remolques (6%) y fabricación de maquinaria y equipo (5,3%) avanzan a un ritmo más lento.

Estos datos, aunque favorables, deben tomarse como punto de partida de la incipiente recuperación y del potencial de crecimiento latente en estos sectores. Cabe constatar que algunos de ellos han sufrido pérdidas en la contratación por encima del 20% respecto al número de trabajadores a los que ocupaban antes de la crisis, como ocurre con la rama de textil, cuero, madera y corcho (-45%); la maquinaria y equipo (-26%) y el sector del papel y artes gráficas (-20%).

Dentro del sector industrial, las industrias extractivas, energía, agua, vapor y residuos, metalurgia y fabricación de productos metálicos crecen a una media anual del 4,4%, un ritmo importante teniendo en cuenta que poseen el 22,7% del empleo industrial. Finalmente, las ramas de la industria que siguen en retroceso son la fabricación de productos minerales no metálicos (-3,9%); muebles, instalación de maquinaria y otras industrias (-4,0); y la producción de productos informáticos, eléctricos y ópticos (-21,2%).

El sector servicios, de gran importancia en la economía española, acumula ya cinco trimestres consecutivos de aumento de empleo anual, situándose sólo un 3% por debajo de los registros del tercer trimestre de 2007. La ocupación en este sector refleja un notable avance en los servicios privados, que se establece en el +2,7% en el último trimestre de 2014 con 249.000 nuevos empleos. Este aumento, superior a la media de la economía (2,5%), es el reflejo del crecimiento de gran parte de sus subsectores. Donde más crece el empleo es en actividades profesionales, científicas y técnicas (+6,8%), hostelería y restauración (+6,7%), y actividades artísticas y recreativas (+5,7%). Todas ellas suman ya 5 trimestres de aumento laboral.

Las actividades administrativas y servicios auxiliares crecen a un ritmo más lento, alcanzando el +3,8% en los últimos datos recogidos, mientras que al tiempo que los subsectores de información y comunicaciones; transportes y almacenaje; comercio y reparación de vehículos; y actividades domésticas muestran avances comprendidos entre el 1,5% y el 0,2% anual.

Dentro de los servicios privados, quien continúa perdiendo empleo son los servicios financieros y las actividades inmobiliarias (un -2,9% anual, que contrasta con el sorprendente +6,9% del último trimestre de 2013).

Por último hay que destacar la actuación de los servicios colectivos (que engloban las Administraciones Públicas y Seguridad Social, sanidad y educación tanto pública como privada), quienes han resistido más favorablemente a los estragos de la crisis ocupacional. De hecho, el empleo en estos sectores ha aumentado en el último año un 2,4% y 90.000 nuevos puestos de trabajo. Este notable aumento expresa amplias diferencias en las tres ramas que los integran: un 4,0% en la Administración y Seguridad Social (51.000 nuevos efectivos), un 1,9% anual en sanidad y servicios sociales (26.000 ocupados) y un 1,2% en educación (13.000 nuevos ocupados). Estos datos inducen a pensar que el factor electoral puede estar influyendo en ellos, por lo que habrá que contemplar los datos de los próximos trimestres para comprobar si este aumento de la contratación se perpetúa tras las elecciones.

 

Mejoran las características de los puestos de trabajo

La mejora de la situación laboral española durante el último trimestre de 2014 no se refleja únicamente en el mayor número de contrataciones. Las características de los puestos de trabajo creados durante estos meses refuerzan la idea de que la mejora laboral comienza a afianzarse y a extenderse a las categorías empresariales más afectadas durante el periodo de recesión.

Con respecto al tipo de contratación, el empleo asalariado acumula ya tres trimestres consecutivos de crecimiento, alcanzando el +2,8% y superando incluso el crecimiento del empleo no asalariado (+1,4%). Este dato es especialmente relevante si se tiene en cuenta que, durante el periodo entre 2011 y 2013 el empleo asalariado se hundió un -10,2%, mientras que el autónomo se mantuvo en un -0,1%. Este avance puede considerarse una normalización parcial de la dinámica laboral, aunque tanto el empleo asalariado como no asalariado se encuentran aún lejos de las cifras previas a la crisis (un -15,3% y -15,7% respectivamente).

Además, dentro de la contratación asalariada, el empleo temporal comienza a crecer de forma evidente alcanzando el +5,3% en el cuarto trimestre de 2014, dato muy destacable si tenemos en cuenta que este tipo de contrato ha sufrido los efectos de la crisis de forma más severa, acumulando una pérdida cercana al -36%, mientras que los indefinidos, que crecen un +2%, se sitúan únicamente un -6% por debajo de los datos del inicio de la recesión.

Esta tendencia confirma dos supuestos de la dinámica del mercado e trabajo: primero, su fortaleza, ya que los dos tipos de contrato reflejan mejoras; segundo, que el mayor aumento del empleo temporal sugiere que falta todavía un período de tiempo para considerar consolidada la recuperación.

La normalización de la dinámica del empleo también se refleja en la mayor parte de categorías ocupacionales, es decir, del tipo de trabajador que ha encontrado empleo. Los diferentes perfiles profesionales han sufrido de manera distinta las recesiones vividas desde 2007. Sin embargo, en el cuarto trimestre de 2014 tanto los trabajadores cualificados, técnicos, y profesionales han vivido aumentos más o menos destacados, del 3,6%, 3,4% y 1,4% anual respectivamente. Únicamente los trabajadores no cualificados han sufrido un leve descenso en la contratación, situándose en el -0,6%, siguiendo la evolución que ya se vislumbraba en la anterior edición del Índice ManpowerGroup.

En lo que respecta a la duración de la jornada, el empleo a jornada parcial ha sido la gran beneficiada durante el periodo de crisis, acumulando un aumento del +25,1% con respecto a los datos del tercer trimestre de 2007, frente a la caída del -20,3% del empleo a jornada completa. Sin embargo, durante el último ejercicio los contratos de 8 horas han ido aumentando paulatinamente hasta alcanzar un +2,5% anual en el último periodo de 2014, por encima incluso de la jornada parcial (+2,4%), lo que induce a pensar en la mejora de fondo del mercado laboral. Esta misma lectura puede hacerse de la subocupación: a pesar de que el número de personas que desearían trabajar más horas continúa un 33% por encima de los registros anteriores al comienzo de la crisis, el registro ha caído al -5,5% en el último trimestre del año.

Estas características del empleo creado en los últimos meses inciden en la fortaleza del mercado laboral, aunque aún existen grandes diferencias con los niveles existentes en 2007. Por ello es necesario seguir implementando las políticas de contratación y fomentando un clima de estabilidad interna tanto económica como política, a fin de alcanzar el crecimiento necesario.

 

La recuperación se extiende a los grupos más castigados por la crisis

La recesión ha tenido una evolución dispar atendiendo a los diferentes grupos sociales, afectando más a hombres, inmigrantes, jóvenes y personas de estudios bajos. Sin embargo, el análisis de las características individuales de los empleados denota que varios de estos sectores sociales más castigados por la recesión comienzan a presentar signos positivos o se acercan a ellos de forma paulatina.

El empleo masculino, que ha caído tres veces más que la contratación femenina desde finales de 2007 (-21,5% frente al -6,8%), crece un 2,7% en el último trimestre de 2014 con una aportación absoluta de 250.000 nuevos puestos de trabajo, cuatro décimas porcentuales por delante del empleo femenino (2,3% y 179.000 nuevos contratos). La misma situación refleja el colectivo inmigrante, que crece un +3,8% anual (95.000 empleos en términos absolutos) por encima del +2,3% del empleo nativo (334.000 nuevos ocupados), un perfil sensiblemente distinto al experimentado a lo largo de la recesión, aunque aún se encuentra un -22% por debajo de los registros previos a la crisis.

La segmentación por edad de los ocupados muestra avances muy interesantes en la franja entre los 35 y los 64 años, que con un crecimiento del +3,8% supera la cifra de empleo anterior a la crisis, en el tercer trimestre de 2007. Sin embargo, el colectivo de entre 16 y 34 años sigue sufriendo pérdidas en el empleo (-0,8%). Esta caída se ha reducido de forma evidente con respecto al mismo periodo del año anterior (-4,8%) y permite confiar en la entrada en terreno positivo en los próximos meses. Aun así, el descenso en la contratación juvenil es sorprendente si se toma como base el inicio de la crisis: se sitúa en un -43,9% frente a los datos del tercer trimestre de 2007.

El descenso de la ocupación de los jóvenes, además, contrasta con el aumento de los contratos temporales citado anteriormente, que se suele asociar a este sector de la población. Esta dinámica puede estar influida por otras variables como, por ejemplo, el nivel educativo. En este sentido, la tendencia de crecimiento del empleo en los ocupados con mayor nivel de educación sigue perpetuándose: los trabajadores con un nivel de estudios medio y alto crecen con fuerza (un 5,0% y un 3,8% respectivamente) y el empleo de personas con estudios bajos se contrae un -1,0%. De hecho, si se toma como referencia el inicio de la crisis, los contratos a trabajadores con nivel educativo bajo se encuentran en un -32,9% frente a los ocupados con alto nivel de estudios que ya superan en un +8,2% las cifras de 2007.

En definitiva, aún existe un largo recorrido hasta la total recuperación, pero la entrada a datos en positivo de varias de las características individuales de los trabajadores, de los contratos realizados y de amplia parte de los sectores económicos refleja la recuperación laboral en curso. Ciertamente, la mejora del mercado laboral aún es demasiado reciente y las prioridades de las instituciones europeas, que ahora se centran en reducir el desempleo, pueden variar y afectar el desarrollo económico del país, pero el hecho de que incluso los colectivos que aún reducen el empleo (jóvenes y trabajadores con estudios bajos o no cualificados) lo hagan de forma menos acusada, permite albergar buenas expectativas en la creación de empleo en el futuro cercano. Es importante, no obstante, seguir fomentando la creación de puestos de trabajo de calidad, conseguir afianzar la estabilidad laboral y, así, poder hacer frente a los cambios que se produzcan en el conjunto europeo.