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La caída de la ocupación de 1,5 millones de empleos registrada con el COVID-19 no se recuperará hasta 2023



 

 

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Madrid, 5 de mayo 2020.- Hasta 2023 no se habrá reabsorbido la pérdida ocupacional del COVID-19, así se desprende al analizar la más intensa y profunda pérdida de afiliados entre el 12 y el 31 de marzo de 2020, coincidiendo con la crisis sanitaria.

 

La cifra de afiliados se ha contraído un 4,6%, añadiéndose en abril una pérdida adicional de 49 mil, reflejando la contención en la destrucción de empleo de los ERTE. Se trata de una crisis ocupacional de una intensidad desconocida en la moderna historia del país: en las crisis financieras se precisaron unos 6 meses (de septiembre de 2008 a marzo de 2009) para perder una cifra equivalente de empleo.

 

Esta es una de las principales conclusiones recogidas en el Índice ManpowerGroup “La crisis del empleo del COVID-19: balance del choque ocupacional marzo-abril 2020 y perspectivas”, que se presentará en streaming el próximo 18 de mayo.

 

 

La crisis del coronavirus en una perspectiva histórica: meses precisos para alcanzar una pérdida de empleo similar a la de marzo-abril de 2020

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Los registros de destrucción de empleo que sugiere la afiliación de marzo-abril y las predicciones de distintos organismos sobre la dinámica de la tasa de paro (Gobierno de España, Banco de España o FMI) apuntan a una pérdida de ocupación de 1,5 millones en 2020. Ello sin tener en cuenta los 1,2 millones de autónomos que han solicitado prestación por cese de actividad, y los 4 millones de profesionales incluidos en ERTES.

 

 

Años precisos para reabsorber las pérdidas ocupacionales del COVID-19

 

En la hipótesis de que en 2021 un 25% de los ocupados protegidos hoy en el esquema de ERTE terminaran perdiendo su empleo, se precisarían tres años adicionales más, hasta 2026, para reabsorber las pérdidas de ocupación provocadas por la pandemia del COVID-19.

 

A pesar de las pérdidas acumuladas hasta finales de abril, la progresiva recuperación de la actividad debería contener la destrucción de ocupación a partir del verano, de forma que se espera una pérdida media en el conjunto de 2020 cercana al 8% del empleo (unos 1,5 millones). Si se confirma que el perfil de la crisis es en forma de una V particularmente aguda, en 2021 deberíamos asistir a una mejora de la ocupación, quizás en el entorno del 2%.

  • En una hipótesis de mejora de la actividad durante la segunda mitad de 2020, se habrán destruido 1,5 millones de empleos en 2020
    • A finales de abril, sumando las pérdidas de empleo a los 4 millones de ocupados incluidos en ERTES y los 1,2 millones de autónomos que han solicitado prestación por cese de actividad, el impacto del COVID-19 sobre la ocupación se situaría en 6,7 millones
    • Si en 2021 un 25% de los ERTES se convirtieran en ERES, se añadirían tres años adicionales, hasta 2026, para conseguir la reabsorción de los efectos de la crisis sanitaria
    • La pérdida del 4,6% de la afiliación en los 2 últimos meses equivale a la experimentada en 6 meses tras la crisis de Lehman Brothers en septiembre de 2008
    • La progresiva recuperación de la actividad, debería contener la destrucción de ocupación a partir del verano, de forma que se espera una pérdida media en el conjunto de 2020 cercana al 8% del empleo

 

Para más información:

ManpowerGroup        

Dpto. Comunicación     

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